la tinta besa la piel, su paso deja erizadas expresiones, marcas indelebles, caracteres y espacios, rastros que se hacen palabras. Max Römer Pieretti

jueves, 8 de marzo de 2012

¿a qué te pareces?

Desde que te conozco, me haces rememorar cosas, lugares, sabores y olores. En ocasiones me distraigo en reconocimientos y remembranzas de eso que definimos como vivir amando.

Sí, es verdad, se puede pensar que soy sibarita, que me deleito con todo, pero sé que eso es poco, frente al placer de estar contigo.

He buscado qué te define y, como leerás luego, eres mezcla perfecta de estilos, formas y representaciones. Tiempos de pensamiento diferentes te describen, espacios del orbe te adoran.

Si te ubico como arquitectura, te quiero imaginar como el hall del edificio de la General Electric en Nueva York. Impolutamente Art Deco, diseñado para complacer los ojos de mirada inquieta de los ejecutivos que transitan por allí.

Si hablamos de música, eres como el concierto en Re Mayor de Antonio Vivaldi. Alegre, vivaz, reiterativa en el afecto, sorprendente en los arpegios del clavecín. Luego, en el segundo movimiento, romántica, sensual, cariñosa de ojos suaves que me abrazan. Para finalizar el tercer movimiento, eres danzarina, divertida, ascendente en pasiones, clara en determinaciones.

Si fueses pintura, serías como los lienzos mínimos de Magritte, una clara violación a las leyes naturales, original, locuaz, sorprendente, limpia, plucrísima en el trazo.

Si te catara como a un vino, ¡ayer lo supe por fin!, me quedo con el Boscatto Gran Reserva, un tinto del Brasil. Un Cavernet Sauvignon de decente textura, suave retrogusto, aroma tenue sin florituras ni barricas de fondo, la uva en su paseo gustativo en auténtica fusión con el paladar.

Si de paisaje se trata, me quedo contigo en la vista desde tu balcón, amplia y generosa en cambios climáticos, colores que se funden y confunden en el titilar de luces de Caracas.

Como color, y aunque te gusta el azul, la paleta de un pintor es poco espacio para describirte. Eres del color de lo que te imagines. Un lienzo abierto y blanquísimo dispuesta a recibir lo que se te otorgue con afecto y cariño.

Si fueses paraje de un libro, te ubico en las líneas de Kundera, cuando define a la belleza como “oculta tras los bastidores de la manifestación del primero de mayo. Si la queremos encontrar, tenemos que rasgar el lienzo del decorado”

Si fueses ciudad, sin duda Florencia.

Mas eres mujer y amándote, adorándote como lo hago, reconozco en ti tantas maravillas que son tu propia esencia, que busca con urgencia mi representación humilde en lo que creo que es la belleza, tú.