la tinta besa la piel, su paso deja erizadas expresiones, marcas indelebles, caracteres y espacios, rastros que se hacen palabras. Max Römer Pieretti

martes, 17 de mayo de 2011

Anaranjado

A los ojos anaranjados de mi mujer
¡Y me contaste los amores!
Te declaraste con potencia de mujer
esposa
madre
una catarata de afectos
que lloramos juntos
enamorados
fuimos a los recuerdos
de repente en el parto
las angustias primeras
de dolores y fiebres
de temores
el mechón rebelde de la hija
con sus humores
risas
aciertos
mata de satisfacciones y sensaciones guardadas
dimos una vuelta a tus más íntimos anhelos
a los miedos por las sombras
y seguir esta historia de amor que es primeriza
y cargada de sabiduría y piel.
Escuchaste la potencia de tu voz en el fondo de mis ojos
me callaste y no dije
ahora escribo.
Me arrebataste el corazón 
me envolviste de ti y me llenaste de calidez
tus ojos anarajandos que no dejaron de mirarme
eres toda sabiduría
toda tú dentro del alma
como ese café de siempre
que ahora se viste de nuevo y luce un empaque de nave espacial que me dejó sin habla
como el choque de copas que sabemos celebran tantas victorias de todos los días
en las promesas de amor que nos damos
en las muchas palabras escritas y dichas
donde se empacan estos días de vida
los que son
los que congelan los encuentros de picardía
somos cotidianeidad
sorpresa
conversación en la cocina
sobre la cama
somos en la hija enorme con su andar lento y acompasado
somos un contigo que es nosotros
un ser familia
que va raudo
veloz
acompañado por un GPS
que sólo indica el camino
que le vamos haciendo caso
o no
dependiendo del ánimo o lo perdidos que querramos estar
¿Estando?
y estamos en este amor
que se sigue 
que se acelera siempre
que se busca sin temor de tiempo
que se sabe propio
enriquecido
anhelado
que sabemos que está